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Se mojaron los zapatos

Foto: El Comercio

Editorial

Se mojaron los zapatos

La presencia del mandatario y los legisladores como autoridades regionales y locales debe ser el inicio de una nueva etapa para hacer política seria y no seguir teorizando desde los escritorios o escaños.

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Por fin dejando su “chip centralista”, por lo menos por algunos momentos, nuestros políticos capitalinos del Ejecutivo como del Legislativo decidieron ir a la zona de acción: Huarmey y los pueblos de la costa de Ancash, que sufren los mayores embates de la naturaleza.

El mandatario como los ministros y legisladores comprobaron que una cosa es teorizar política desde Lima; otra, mojarse los zapatos con lodo y agua como los miles de damnificados de provincias.  Un día antes, la presidenta del Congreso Luz Salgado también estuvo por la zona y detectó que una cosa es pretender tumbarse a ministros con el mal uso de la interpelación; otra, encarar la realidad que impele acción y no retórica.

El resultado político de esta visita es que ya la interpelación al ministro Vizcarra –con quien el fujimorismo pretendió cobrarse revancha de su derrota electoral- se cae y se vuelve un boomerang por la débil argumentación evidenciada a la luz de los hechos.

Los primeros resultados de la visita presidencial se dejan sentir: 1). El anuncio de mayores recursos para hacer frente a la emergencia de Ancash, 2). La ayuda humanitaria que se ha llevado 3). El ofrecimiento de un programa efectivo de reconstrucción con la activa concertada acción con el gobierno regional y municipalidades (cuyos titulares flanquearon al mandatario). Un gesto y señal positiva.

Pero de los gestos hay que pasar a los hechos, porque muchas veces para salir del atolladero de los emplazamientos se ofrecen el oro y el moro; lo que hay que hacer es articular un verdadero programa de acción que parta por lo urgente e importante a la vez.

Lo urgente, es atender rápidamente con comida y enseres estableciendo zonas de refugio en tanto dure la reconstrucción.  Lo importante, emprender las acciones de reconstrucción y reforzar los programas de prevención y ejecución de obras de defensa que quedaron truncos por los líos políticos tanto en el gobierno central como en el gobierno regional.  No es hora de los insultos ni de lamentaciones, es más bien saber cuál es el rol efectivo de cada uno de los actores involucrados en la problemática.

Tienen que aprender de la ejecutividad del sector privado, como Antamina, que asignó sus maquinarias para reabrir la vía Huaraz-Lima; aunque ayer nuevamente sucedió otra interrupción que será necesaria revertirla.  La compañía en mención también ha llevado apoyo para dotar de agua potable a Huarmey y su maquinaria para las labores prioritarias de reconstrucción.

En Chimbote también el Ministerio de Agricultura ya rehabilitó los canales que quedaron obstruidos y que estaban dejando sin agua potable a esa importante ciudad ancashina.

Con la misma atención que se está poniendo a las localidades costeras es necesario apoyar a la zona de las vertientes de las provincias de Recuay, Huaraz, Carhuaz y Huaylas cuyos alcaldes llegaron a Huaraz demandando urgente apoyo e incluso reportaron graves daños y pérdidas de vidas humanas.

Que los zapatos mojados sirvan para recordar a nuestros gobernantes que la política efectiva es servir y estar en el mismo campo de la acción; la politiquería, en cambio, es servirse a sí mismos y teorizar desde los escritorios o escaños.

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