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La historia de Huaraz en Miserina

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La historia de Huaraz en Miserina

Necesitamos conocer nuestro pasado para saber nuestro rumbo, Miserina una historia de familia que conmoverá a más de uno. Gracias Yese por compartir la historia de la gran mujer que fue tu abuela y tu madre en los tiempos del terremoto del 70.

Lo mejor de Yesenia García, una mujer inteligente sencilla, con ideas propias. ‘Hasta brillante’, como ha anotado nuestro vecino de página, Ladislao Cruz. Y sigo, una mujer que sabe perfectamente cuál es su lugar, que no se cree el cuento del halago, que piensa que esto del teatro es algo que da posibilidades de hacer cosas mejores por nuestra provincia, con criterio y sin alharacas. Esta introducción la realizo ante los diversos comentarios, mezquinos, que se vertieron tras la presentación de la obra “Miseria, las heridas del terremoto”, dicho terremoto que se llevó más de 50 mil historias y que luego de ella – el terremoto – el gobierno fundará el Instituto Nacional de Defensa Civil – algo de historia – era lógico conocer porque en la actualidad no actuamos por prevenir antes que lamentar en los diversos aspectos sociales, pero ello es otro hueso para roer.

Miserina, una historia que narrar, la novela de la abuela de Yesenia García donde cuenta los minutos más devastadores del desastre, que enluto a miles de personas, del terremoto del 70; aquello que se sintió en la presentación de esta hermosa historia – fui testigo vivo de la pasión y emoción que se vivió aquel día- en el Centro Cultural de Huaraz, fue sin duda alguna una de las presentaciones más vistas por propios y extraños –sin desmerecer las dos presentaciones que iniciaron esta gran noche – pero  que se pudo observar y vivir diversas emociones y recuerdos entre los participantes. He aquí un extracto de “Miserina”.

Una pequeña llena de ilusiones llamada Rosario aunque de cariño, le sale mejor, le decían  “Charito”-  en la actualidad continua con el mismo apelativo – esperaba con tanta emoción y anhelo la llegada de mamá, aquella persona que siempre cuida de nosotros desde muy pequeños, llamada Miserina con los ojos llenos de ilusión de seguir compartiendo juegos y muchos abrazos; hasta que se escucha abrir la puerta e ingresar una dama bien elegante con una sonrisa resplandeciente al ver a una pequeña niña, risueña de emociones – recuerdo que aquel momento de la obra muchas personas no tomaban atención, los jóvenes como siempre celular en mano – hasta que llegó la invitación de una de las tías para poder apoyar con los preparativos del festejo de una pequeña fiesta de cumpleaños.

Hasta que de pronto, en un segundo acto, las pequeñas jugaban en la sala sin imaginarse que minutos después vivirían una de las tragedias que marcaría su vida – y como siempre los jóvenes no dejaban el celular – pero ello cambio de un momento a otro puesto que las luces del teatro se apagaron y volvieron a encender rápidamente, las personas en el teatro no entendían que sucedía puesto que en la vida real muchos no entendían por qué Dios los había castigado con el estremecer y la ruptura de los corazones de muchos huaracinos.

Fue un momento de silencio donde se pudo compartir miradas pérdidas y el sonido de la respiración de tu compañero de asiento – felizmente los jóvenes dejaron el celular – fue así que en escena se vio a los niños aplastados por grandes estructuras de concreto y que la pequeña Charito pedía a gritos a mamá, aquella que en aquel momento hubiera dejado todo, en el mundo, por lograr abrazar a la persona que prometió que no se alejaría de ella y que ahora un pesado muro reprimía aquel momento. Muro que dejó mudo a los espectadores, mientras otras personas veían a Charito pedir por mamá, una y otra vez, en aquel momento muchas personas dejaron recorrer una lágrima por la mejilla, tratando de cuidar aquel momento hermoso junto a mamá y que al igual que Charito prometieron no alejarse nunca.

Pero Miserina no podía abrazar a su pequeña hija que yacía tirada, frente a ella, la desesperación de una madre por el cuidado hacia los hijos es indescriptible pero ella rogaba al señor que cuidase de la pequeña Charito ya que ella estaba atada de pies a cabeza por un muro que negó, aquel momento, el auxilio de una pequeña niña que pedía a gritos el abrazo de mamá – aquel, que muchas veces negamos como jóvenes a nuestra madre – de pronto esta historia daría un giro de 180 grados, ya que Charito pierde la conciencia y Miserina al no poder ayudarla rompe en llanto porque cree que ella ha muerto.

Aquel dolor es aún peor que el dolor de las heridas producidas por el terremoto, el alma de Miserina pide a gritos la ayuda de alguna persona que pueda apoyarla, para poder llegar a los brazos de Charito pero ello no fue posible, ya que en ese momento se presentaron almas sin sentimientos y prefirieron arrancar la esperanza de llegar a Charito, por unas simples joyas – la historia del terremoto cuenta en realidad que hubo una gran cantidad de saqueadores, que en vez de ayudar buscaban su propio beneficio – mientras la avaricia y codicia llegaba a ese tipo de extremos y más… Una madre estaba a pocos metros de su pequeña hija sin poder socorrerla, opacar esas lágrimas, sin poder abrazarla, un momento muy difícil para toda madre.

Hasta que Miseria cayó en aquel sueño profundo sin saber que Charito aún continuaba con vida, que ella misma – Miserina – había roto todo tipo de barreras y había dejado una gran esperanza y una gran lección de amor hacia su hija Charito convirtiéndose en el ángel que velará por ella

Miserina, te cuento que hoy Charito es una gran mujer que pasó por diversas situaciones pero con la fortaleza y enseñanza, en aquellos minutos de soledad, que dejaste siempre salió adelante con una gran sonrisa en el rostro, contagiando esas ganas de superación ante los retos que nos presenta la vida. Ahora todo tiene sentido, entiendo porque siempre te recibe en casa como una madre, porque fue así como tú la enseñaste ser. Mi gratificación y admiración a Charito por dejarme conocer más sobre una de las miles historias de superación tras el terremoto y el cariño por siempre por tratarnos como a un hijo más, pese a los seis hijos que tiene, con todo cariño; por otro lado Miserina tarea completa.

Para todo aquel que no pudo borrar sus heridas del corazón, tras el terremoto, este es el mejor homenaje para todos nuestros hermanos y hermanas que dejaron ir sueños y anhelos por los aires, aquel, combinado por el áspero polvo del fatídico 31 de mayo de 1970, pero que debe perdurar en nuestra memoria e ilusiones de todos los que vivimos en esta hermosa ciudad llamada Huaraz.

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