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Un nuevo concepto: La Inteligencia Espiritual

Foto: Psyciencia.com

EMPRENDIMIENTO

Un nuevo concepto: La Inteligencia Espiritual

A las conocidas inteligencias múltiples de Howard Gardner se suma ahora el nuevo concepto de La Inteligencia Espiritual. A continuación reproducimos un ensayo de Gustavo Romero y el vídeo de David Fishman, su reflexión y puesta en práctica puede ser el paso más importante que des hoy.

El Diccionario Oxford define al espíritu como la parte inmaterial, intelectual o moral del hombre. Esta definición la toma la Organización Mundial de la Salud.y señala que la espiritualidad nos conduce hacia preguntas sobre el sentido y el propósito de la vida y no está necesariamente limitada a ningún tipo de creencias o prácticas en particular. El ámbito de la espiritualidad vincula lo profundamente personal con lo universal y es esencialmente unificador.

Por su ausencia de límites es difícil de definir, pero su impacto puede ser medido.

Una definición de espiritualidad amplia, que puede facilitar el encuentro de bases comunes entre las diversas culturas, incluye necesidades humanas que posiblemente son universales: 1. La necesidad de encontrar sentido, propósito y realización en la vida; 2. La necesidad de esperanza o de voluntad de vivir; 3 la necesidad de creer, tener fe en uno mismo, en los otros o en Dios. Para fines prácticos, dado que el concepto de religión se subyuga al concepto de espiritualidad, de ahora en adelante nos referiremos a este factor como “espiritualidad/ religiosidad”.

Necesidad de conocerla

Por lo tanto, parece ser una necesidad conocer sobre este tema, los beneficios que le entregan al individuo para así incorporarlo dentro de nuestra práctica en salud mental y, en colaboración con los grupos religiosos locales, responder a las necesidades de la comunidad en son del bienestar integral del individuo, particularmente su salud mental.

Quizá hayas escuchado o leído acerca de Daniel Goleman quien con su libro “Inteligencia Emocional” tuvo el indudable mérito de divulgar y popularizar lo que Howard Gardner había comenzado a esbozar con su teorización acerca de las inteligencias intrapersonales e interpersonales, refiriéndose a las siguientes habilidades:

  • conciencia de sí mismo y de las propias emociones y su expresión
  • autorregulación, control de los impulsos, de la ansiedad, diferimiento de las gratificaciones, regulación de nuestros estados de ánimo
  • motivación y perseverancia a pesar de las frustraciones (optimismo)
  • empatía (ponerse en el lugar del otro) y confianza en los demás
  • las artes sociales

Visto de otra manera, las habilidades prácticas que se desprenden de la Inteligencia Emocional pueden ser clasificadas en las dos áreas enunciadas por Gardner:

1) Inteligencia intrapersonal (internas, de autoconocimiento)

  1. a) Autoconciencia (capacidad de saber qué está pasando en nuestro cuerpo y qué estamos sintiendo)
  2. b) Control emocional (regular la manifestación de una emoción y/o modificar un estado anímico y su exteriorización).
  3. c) Capacidad de motivarse y motivar a los demás.

2) Inteligencia interpersonal (externas, de relación)

  1. a) Empatía (entender qué están sintiendo otras personas, ver cuestiones y situaciones desde su perspectiva, “ponerse en sus zapatos”)
  2. b) Habilidades sociales (destrezas que rodean la popularidad, el liderazgo y la eficacia interpersonal, y que pueden ser usadas para persuadir y dirigir, negociar y resolver disputas, para la cooperación y el trabajo en equipo)

Inteligencia existencial o espiritual 

Ahora bien, la inquietud científica del Dr. Gardner lo llevó a referirse en su teoría de las inteligencias múltiples, a un tipo de inteligencia a la que denominó: “inteligencia existencial o transcendente”. Según este investigador es “la capacidad para situarse a sí mismo con respecto al cosmos, así como la capacidad de situarse a sí mismo con respecto a los rasgos existenciales de la condición humana como el significado de la vida, el significado de la muerte y el destino final del mundo físico y psicológico en profundas experiencias como el amor a otra persona o la inmersión en un trabajo de arte.”

De hecho, en 1999 presentó dos nuevas inteligencias: naturalista y existencial, aclarando que una tercera, la inteligencia espiritual evidenciada por una inquietud por las cuestiones espirituales o religiosas, es una variedad de la inteligencia existencial.

Claro que al llegar a este punto quizá te estés preguntando: “inteligencia espiritual ¿no será mucho?”.

Ya, luego de la segunda guerra mundial, en el Dr. Victor Frankl, sobreviviente de los campos de concentración, aparece la idea de un inconsciente espiritual. Es en este inconsciente en donde tendrán cabida una moralidad y una creencia o religiosidad inconscientes. Así es que funda la logoterapia – considerada una “psicoterapia espiritual de” – tratando de introducir la práctica en el cuidado espiritual, como parte distinta e independiente de la propia esfera psicológica, constituyendo un complemento necesario a la psicoterapia tradicional.

Y el Profesor Abraham Maslow en su famosa Pirámide o jerarquía de las necesidades humanas, teoría psicológica desarrollada en su libro Una teoría sobre la motivación humana (en inglés, A Theory of Human Motivation) de 1943, que posteriormente amplió, aportó el término “autorrealización” en la cúspide.

La autorrealización, para este autor, es un estado espiritual en el que el individuo emana creatividad, es feliz, tolerante, tiene un propósito y una misión de ayudar a los demás a alcanzar ese estado de sabiduría y beatitud. Es a través de su satisfacción que se encuentra una justificación o un sentido válido a la vida mediante el desarrollo potencial de una actividad. Fue un precursor de lo que ahora denominamos inteligencia espiritual.

La necesidad de desarrollar sensibilidades intrapersonal e interpersonal

En los comienzos de este siglo, es bueno saber que hay varios autores que estudian este tipo de inteligencia. Entre ellos se encuentra la psicóloga Frances Vaughan, presidenta de la Transpersonal Psychology and the Association for a Humanistic Psychology.

Para ella, la inteligencia espiritual está relacionada con la inteligencia emocional porque la espiritualidad implica desarrollar una sensibilidad intrapersonal e interpersonal. “Prestar atención a los pensamientos y sentimientos subjetivos y cultivar la empatía es parte del aumento de la conciencia de la vida espiritual interior.” Explica también que utilizamos nuestra inteligencia espiritual cuando exploramos el significado de preguntas como “¿Quién soy yo?”, “¿Por qué estoy aquí?” o “¿Que es lo que realmente importa?”

Los Dres. Danah Zohar e Ian Marshall vinculan el concepto de “espiritualidad” con el de “inteligencia”. Una de las formas en que definen a la Inteligencia Espiritual es como aquella “…inteligencia con la que afrontamos y resolvemos problemas de significados y valores, la inteligencia con que podemos poner nuestros actos y nuestras vidas en un contexto más amplio, más rico y significativo, la inteligencia con que podemos determinar que un curso de acción o un camino vital es más valioso que otro. La Inteligencia Espiritual es la base necesaria para el eficaz funcionamiento tanto del Cociente Intelectual como de la Inteligencia Emocional. Es nuestra inteligencia primordial”.

También sería la capacidad de dar una respuesta a la pregunta: “¿Quién soy?”, de encontrar un sentido profundo a la vida y permanecer alineado con los principios trascendentales.

El ser humano es un sujeto simbólico, una criatura de significado. Por ello es parte de la condición humana el hacerse preguntas del tipo: “¿qué hacemos aquí?” “¿para qué estamos?” “¿qué podemos esperar?”; lo que no significa que tengamos una respuesta para todo ello o que sólo haya una.

Responda a la pregunta ¿Quién soy yo?

 Como vemos en estas definiciones, la inteligencia espiritual es la que nos permite entender el mundo, a los demás y a nosotros mismos desde una perspectiva más profunda y más llena de sentido; nos ayuda a trascender el sufrimiento. Por este motivo, muchos autores la consideran el tipo de inteligencia más elevada de todos.

Pero veamos de qué se trata, más detenidamente, con un ejemplo:

Vicente Del Bosque, el técnico que sacó a España campeón del mundo en fútbol, acababa de ser elegido el mejor entrenador del mundo y en el diario “El País” de España, le preguntaron qué le preocupaba en la vida.

Dijo: “Intentar que mis hijos sean majos. No digo unos estudiantes excelentes, unos profesionales de éxito, no. Digo: que de ellos se diga que son buena gente, respetuosos, solidarios. Esa es mi preocupación máxima. No tengo otra”.

Uno de los tres hijos de Del Bosque, Alvaro, sufre el síndrome de Down y sobre él también le preguntaron. “De entrada no lo esperas. Así que tras su nacimiento nos hicimos tres preguntas.

La primera fue: ‘¿Por qué a nosotros?’

Esa la haces muy rápido y rápido la respondes con la siguiente pregunta: ¿Y por qué no nos va a tocar, que tenemos medios y podemos ayudarle a ser feliz? ¿Y la tercera?: Ahora muchas veces nos preguntamos ¿qué sería de nosotros sin él?

“No entendemos la vida sin Alvarete.”

En la respuesta del técnico de la selección española encontramos, al menos, las siguientes características:

  1. Es lo que los psicólogos denominan “independiente del campo”, es decir, al dar una respuesta tan maravillosamente poco común, posee una facilidad para estar contra las convenciones.
  2. Posee la cualidad de ser inspirado por visiones y valores, al responder qué le preocupaba en la vida. Curiosamente no espera que sus hijos desarrollen una gran inteligencia intelectual y emocional sino, espiritual.
  3. Evidencia principios morales y una actitud de amor hacia sus hijos.

Al respecto, Marc Hauser, psicobiólogo de la Universidad de Harvard y autor del libro Moral minds: The unconscious voice of right and wrong, explica que “emociones como la venganza, la compasión o el amor son conductas que han ayudado al ser humano a sobrevivir en comunidad desde hace muchos miles de años. Incluso la moral es una herramienta heredada biológicamente para consolidar una sociedad.”

  1. Ante el nacimiento de Álvaro, muestra capacidad de ser flexible (activa y espontáneamente adaptable) y de poseer un alto nivel de conciencia de sí mismo y de capacidad de afrontar y usar el sufrimiento, de enfrentar y trascender el dolor.
  2. La tendencia a ver las relaciones entre las cosas, es decir, a ser “holístico”.
  3. El vivir este acontecimiento de un modo espiritual, lo ha llevado a una gran sabiduría interior.
  4. De tomar distancia de la realidad, pero también de sus emociones y, por lo tanto, tener más capacidad, también, de autodominio sobre ellas.
  5. El pasar de preguntarse por el “por qué” al “para qué”, evidenciando una necesidad de otorgar sentido a lo que le pasa, experimentando su existencia como problemática y evidenciando la necesidad de pensar qué hacer. Si te fijás bien, la respuesta que brinda al sentido de su vida respecto a Álvaro, se concreta en el verbo “dar” y en testimoniar a los otros que, con su ser y hacer, su vida cobra sentido precisamente en las cosas que realiza en y para su hijo. En definitiva, Del Bosque presenta una notable habilidad de construir sentido.

Para entenderlo mejor: un vídeo de David Fischman

 

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