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Dependiendo de las cuerdas

Foto: Nico Ilustraciones

Quimeras.pe

Dependiendo de las cuerdas

Desde Grecia antigua, Oriente y Occidente la música ha sido uno de los “instrumentos” para tranquilizar el alma de las personas. Pues en nuestro huaracito de ambulante siempre han acompañado el trinar de nuestras guitarras huaracinas. Escucha, siente y vive la música huaracina en “dependiendo de una cuerda”.

Luego de diversas discusiones de que, si o no existían los alumnos y profesores de Yesenia Ponce, se logró comprobar que los partidos políticos están manchados por donde se los mire.  Vale parafrasear “El poder no es amigo de discusiones. El poder afirma y sólo tiene amigos y enemigos” de Paul Auster, autor del libro de las preguntas, iniciamos con este pequeño prólogo porque nos muestra los enemigos que tiene la vida, por suerte para esta historia tiene más amigos que enemigos.

El título de esta pequeña historia yace hace no poco más de dos años, cuando una persona consultaba mis redes sociales y afectuosamente me saludaba, era un chico muy parecido – “parecido” en el sentido de una persona con empatía, no de buen mozo – bueno y como siempre sólo llegaba a un saludo y nada más. Días después me enteré acerca del “I Festival de Guitarra Internacional” – algo que ningún huaracino lo había hecho y si lo había realizado; no existe registro alguno – y siendo sinceros que no le di importancia alguna ya que mi ilusión de tocar la guitarra murió cuando era pequeño, fue de ese modo que no hice caso y pasamos un año sin responder – muy cruel de mi parte – además no tenía datos.

Pero un día recordé el vibrar de las cuerdas, cuando mi abuelo tocaba la guitarra, y escuchaba un hermoso huayno de un momento a otro, sentado en un parque, me puse a pensar que “el fenómeno no es de ahora” sino que desde mucho tiempo atrás la disfrutaba y que de aquel fenómeno la estaba viviendo y yo no me daba cuenta, puesto que compartí un sueño con un gran amigo y compositor Paolo Artiaga que logró llegar a las grandes ligas sin el apoyo de muchas de las personas -que dicen apoyar a Huaraz- estamos en campaña y se puede esperar de todo, aunque en esa fecha ya había acabado la campaña política; pero igual, es otro rollo que tocaremos otro día.

Pues sí, quería negarlo y vivía del vibrar de unas cuerdas que recordaban mi desdicha y mis desilusiones – más aún cuando no terminábamos las ediciones para los reportajes – pese a ello temía el rechazo del saludo del amigo quien me saludaba cordialmente – pues ya había pasado 2 años – qué nervios dije yo – pero me anime a teclear un “Hola, que tal”, y recibí “muy bien, un gusto” y bueno así inicio la amistad con el gran Felipe Moreno, que luego de ese chat, raro e introvertido, comencé a indagar de su mundo, su vivencia, su costumbre y sus amores – como buen artista jajaja – si pues, una tarea ardua que el prólogo no ayuda a contarla pero que de poco a poco se irá desglosado con el pasar de los días ya que sus días de gloria han llegado.

Mucho talento en Huaraz

Sé que en Huaraz hay mucho talento por descubrir y que muchos de ellos han salido de sus cuatro paredes y sus comodidades a trajinar en esta hermosa vida llamada música, teatro, actuación – resumida en arte y no espectáculo, que de ello puedes ver mucho por la televisión, logrando fusionar lo que no se puede llamar arte sino espectar culos – en fin, cada topo a su hoyo…  El vivir de la música es muy difícil, más aún cuando tu familia quiere que seas abogado, doctor, ingeniero, agricultor o al final de los casos periodista – y a lo mucho comunicador, lo sabré yo – pero que en la actualidad vemos a jóvenes prodigios de la música que han salido de nuestro país, caso como “la” y “el” ayacuchan@ – valga el gentilicio – Magali Solier y Daniel Lazo y muchos por nombrar pero que mi memoria, de corto plazo, no ayuda – sonrisa maquiavélica -.

Pero, en fin, jóvenes que van viviendo de las cuerdas de una guitarra, del vibrar de las melodías a unos 44000 o 43200 Hz por segundo, logrando jugar con los BPM de las melodías y haciendo palpitar los corazones huaracinos entre niños, jóvenes y no tan viejos al recordar sus desdichas, ilusiones, sueños y sobre todo sus amores. Es una carrera dura por recorrer pero nunca corta, ya que, todo tiene un tiempo y el tiempo es ahora – y si tendríamos que ahondar en su trajín a por cuidar de nuestras costumbres nos pasaríamos en escribir un libro y no un pequeño artículo – pero que poco a poco han ido ganando terreno en el lado artístico y que sólo queda decir “salgan, conozcan el mundo de la música, vívela, experimenta, sufre, llora, ríe porque para ello se ha hecho la vida, para continuar tocando y seguir viviendo de las cuerdas, de la música.

Dedicado a dos grandes músicos huaracinos y amigos, aunque el género no será el mismo, pero sé que los sueños sí. Para mi estimado Paolo Artiaga que continúa con aquella labor antojadiza y sacrificada de la composición – con una guitarra más grande que su cuerpo, por cierto – pero que continúa luchando por sus sueños. Así mismo, para mi amigo Felipe Moreno que a pesar de cada “choteada” mía fue perseverante en seguir saludando, pese a no recibir respuesta – culpa mía – pero que pese a ello ha continuado sembrando amigos y sobre todo hermanos. Ahora bien, como el cuento de la gallina – y no es por compararlo por su cabellera – le ha tocado cosechar después de tanta siembra.

En consecuencia, como ven, el asunto no es que en Huaraz no haya talento, sino que no existe el apoyo necesario de las diversas empresas públicas y privadas para alentar este trabajo y arte que llevan estos muchachos. Y no me vengan con que todo esto ocurre, por suerte, a la negación de las autoridades cuando somos nosotros mismos quienes queremos escuchar a grupos internacionales – y me incluyo, por mi déficit curso de inglés básico – ya que muchos solo tarareando las canciones, como a “a Huacho me fui” o sino “Warudatutasta”, que no es así – y no preferimos escuchar el tronar de una guitarra que te lleva hasta lo más recóndito de tu corazón llevados de la voz de Paolo con poemas que llenan el alma o de otro modo el vibrar de una cuerda que da inicio a una historia de los abuelos y nuestras raíces y costumbres, como en el caso de Felipe Moreno, lo complicado que hacer pero que no “dura” – como la canción de Daddy Yankee – menos de 3 minutos, el Sound track – parecemos más Yankee, que Daddy – pero ilumina tu alma y te lleva a los recuerdos más hermosos en tu vida, así es nuestra guitarra huaracina, llevada por dos jóvenes que “dependen de las cuerdas”.

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