Pido la Palabra

Con mi intolerancia no te metas

By Nilton Antunez

May 11, 2018

En el escenario nacional actual, la intolerancia se ha convertido en el día a día y más visible aun en la reciente “Marcha por la Vida”. Esta marcha que ha convocado de cientos de personas en defensa de una vida por nacer ha despertado pasiones que van desde los mensajes en las redes sociales, hasta agresiones verbales de ambos lados, demostrando así una defensa radical a su forma de pensar.

Esta macha promovida por la iglesia católica e iglesias evangélicas, también ha contado con la adhesión de otros actores sociales y políticos, pero más allá de las simpatías u oposiciones, se ha demostrado una vez más que el Perú es un país poco tolerante, digo ello porque tras esta marcha, las redes sociales se calentaron con opiniones principalmente en contra de los manifestantes, los medios de comunicación hacían lo propio, los insultos iban y venían de un lado a otro.

El Cardenal Cipriani lejos de calmar las aguas, echó más leña  al fuego al referirse a quienes se oponen a la marcha que supriman su vida, la respuesta no se hizo esperar  y los portales web de noticias ridiculizaban con memes su posición. Más allá de  los insultos la intolerancia no es sólo de ateos y religiosos, ésta intolerancia hace que las pasiones tomen color y calor.

Claro ejemplo de la intolerancia son las  “Barras Bravas”  que usan el futbol como pretexto para descargar su furia contra el eventual rival, la política no es ajena a esta realidad. La excarcelación de Alberto Fujimori polarizó al país, la libertad de la “expareja presidencial” Nadine Heredia  y Ollanta Humala también afiebró las opiniones.

Se avecina una campaña electoral municipal y regional y de seguro que en esta ocasión serán los militantes de una u otra tienda política quienes cabalgarán sobre las excusas y se atacarán entre sí “Es dinámica política”, dirán los “Opinologos”, sin embargo como país tenemos en serio el problema de la intolerancia. Nos apasionamos muy rápido, no analizamos, no reflexionamos, y no sabemos controlar nuestra ira.

Desde esta tribuna hago el llamado a respetar posiciones contrarias, que el apasionamiento no nuble nuestros ojos. 

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