Editorial

Campaña de mecha corta

By Ladislao Cruz Villachica

September 02, 2018

Faltan solo 34 días para el día de la gran verdad: las elecciones donde se elegirán a las nuevas autoridades regionales y municipales; contrario a lo que ocurría antaño estos comicios se dan en medio de un gran descrédito de la clase política y con un partido que más se juega en la mesa que en la cancha.

Previo al partido de la mesa (En los Jurados Electorales Especiales), se desataron otros factores que indudablemente repercuten para el ambiente de desgano y atipicidad.

Primero fue el Mundial Rusia 2008 donde todos estuvimos anestesiados, tanto por la participación del seleccionado peruano como por su tempranera eliminación, además por la magia que contagiaron los que llegaron a la gran final, como el campeón del mundo: Francia.

Cuando parecía que luego de este gran distractor se iba a apretar el acelerador de la campaña municipal y regional surgió el escándalo de los audios, que comprometen a la clase política y judicial y de paso se destaparon hechos como los del alcalde de la Victoria (Lima) que desde el primer día que se instaló en el poder, lo hizo para robar.  Este último caso no es sino la evidencia que, además, ocurre casi lo mismo en las demás demarcaciones del país.  En Ancash más de 20 alcaldes se encuentran prófugos de la justicia y más de un centenar se encuentran procesados porque confundieron la política como arte de hacer negocio y no como el arte de servir a los demás.

Pese a que algunas encuestas se empeñan por tratar de dibujar a presuntos ganadores; lo real es que más del 50% de la ciudadanía, no ha decidido aún por quién va a votar.  Es la voz de la calle, que incluso dice que votará viciado; peor, todavía, cuando los Jurados Electorales Especiales observan las mentiras en las que han incurrido la mayoría de los candidatos que, ahora, vienen siendo excluidos.

Con este panorama y ante la cortedad de la campaña quienes tienen mejores opciones de ganar son quienes de una u otra forma están posicionados (los que ya han corrido en campañas anteriores).  No hay tiempo para que interesantes candidaturas, de algunos nuevos, puedan crecer.  La calle dice que a muchos novatos no los conoce y, entonces, otra vez se votará seguramente por el mal menor y no el mejor. La mecha corta no podía ser peor.

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