Contrasentidos en Salud

¿Puede ser más importante adquirir ternos que implementos médicos? es la pregunta que hacemos al gobernador regional, al gerente de Desarrollo Social como al director regional de Salud.

Este último se animó en responder, diciendo que “está presupuestado, que es de Ley” y otras monsergas de estilo, una forma grosera de querer dorar la píldora cuando el sector sigue haciendo agua como ocurre desde que el señor Alejandro Toledo tuvo la infeliz idea de darle a los gobiernos regionales la potestad de manejar esta institución.

Se pensaba que con la descentralización, conociendo mejor los problemas se podía planificar mejor.  Pero no, son las cúpulas sindicales las que aprovechando la improvisacion de funcionarios que en cada gestión se colocan estructuran los presupuestos institucionales no sólo para los ilegales y desproporcionados “incentivos laborales” (que ya los ha observado la Contraloría) sino que hacen caja para gastos como el de los ternos.

El informe que hoy publica Olga Minaya, teniendo como fuente la Defensoría del Pueblo es más que matador.  Se prefiere sacrificar vidas de neonatos con hospitales desimplementados y se prefiere y por las frivolidades y encima tampoco se abastece de personal asistencial, sino de papeluchería.

En estos días se viene realizando el concurso de provisión de plazas administrativas CAS para este sector, cuando ya está por terminar el año, cuando la oficinas de la DIRESA están repletas y no hay más ambientes ni mobiliarios y mucho personal tonteando, pero….primero el clientelaje político.  Morillo no se está diferenciando en nada de sus antecesores y porfía en el estilo populista.

Se pensaba que con la remoción de Kattya Moreno Loyola y la incursión en el cargo de director de Luis Huamaní Palomino, las cosas iban a mejorar. Nada ha cambiado, se están empeorando las cosas.

No sólo la DIRESA crece en burocracia, sino también las redes y los hospitales, se compran cada vez menos medicinas e implementos y no hay nadie que pare este festín.

Creemos que ya es hora que el Ministerio Público, la Defensoría del Pueblo y la Contraloría General de la República cautelen realmente los recursos ni no hayan más dispendios.