fbpx
Connect with us

Copa Perú: entre el soborno y el mecenazgo

Foto: Alfredo Osorio Trujillo

Deportes

Copa Perú: entre el soborno y el mecenazgo

“El Fútbol Macho” todo cautivador con sus alegrías, tristezas, melancolías, colores, músicas, sus gentes, sus razas, sus comidas, sus esperanzas, sus ritos y todo.

Antenor Guerra García, estudioso del fenómeno de la Copa Perú señala en su libro “El Fútbol Macho” que, “desde niño me cautivó todo lo que expresaba ese mundo del fútbol provinciano. Sus alegrías, sus tristezas, sus melancolías, sus colores, sus músicas, sus gentes, sus razas, sus comidas, sus esperanzas, sus ritos y todo”

El título de este artículo no es redundante sino todo lo contrario, es un título que grafica lo que es el campeonato nacional llamado “Copa Perú” (único en el mundo) ya que el ganador de este torneo, en menos de 9 meses ya está clasificado para jugar un torneo profesional que los clasificaría – una temporada después – a jugar la Copa Sudamericana o la Copa Libertadores; increíble. La Copa Perú fue organizada para satisfacer a todos los jóvenes peruanos que quieren mostrar sus fortalezas futbolísticas, y que el campeonato profesional peruano, tanto de primera división como de segunda, no los puede albergar. En el Perú, todos son futbolistas, todos son entrenadores, todos son descubridores de talentos, todos saben de futbol y ese es un folklore que se disfruta los domingos en los estadios, en el Perú provinciano. Las tribunas (si es que hay tribunas) están repletas de aficionados del fútbol, no el de alta técnica ni mucho menos el de atletas, sino del aficionado que combina su día a día con la pelota, con la criollada, con la pendejada. Están todas las sangres, conocido como el “fútbol macho”.

Guerra García lo describe como una añoranza “a ese ambiente festivo que se vivía en las graderías. Bandas de músicos que interpretaban con mucho sentimiento y nostalgia melodías de sus lugares de origen. Huaynos, cumbias, valses criollos eran parte de su repertorio. Recuerdo los colores vivos de los atuendos de las diferentes barras de los equipos participantes. Los rojos furia del Cienciano del Cusco, Octavio Espinoza de Ica, Coronel Bolognesi de Tacna, Juan Aurich de Chiclayo, Los Espartanos de Pacasmayo o de los Diablos Rojos de Huancavelica. Los cremas garra del UTC de Cajamarca o del León de Huánuco. La verde esmeralda del Huracán de Arequipa, Hungaritos Agustinos, el Deportivo Cañaña de Lambayeque o del Aguas Verdes de la frontera con Ecuador. Los celestes cielo serrano del ADT de Tarma o del Garcilaso del Cusco; el granate vino tinto del Torino de Talara o el azul marino del Carlo A. Manucci”.

La Copa Perú como campeonato está diseñado para recrear, y se organiza desde su etapa distrital. Por ejemplo; la Liga Distrital de Chimbote. Ahí se disputa por el campeón distrital y pueden participar 10, 15 ó 20 equipos. Las canchas, la ambulancia, la seguridad, todo lo presta la municipalidad, y los árbitros son pagados por los equipos. Una de las particularidades de esta etapa es que deben jugar –en cancha- mayoritariamente gente oriunda del lugar, es decir, 6 deben ser de Chimbote y no se admiten extranjeros en todo el torneo. Las inscripciones, los reclamos, los carnés, las transferencias, las reinscripciones, todo cuesta. Luego de esta etapa, sigue la etapa provincial. Para seguir con el ejemplo, los primeros de la etapa distrital jugarán la etapa provincial, a donde llegarán todos los campeones de los torneos distritales. Otra vez, inscripciones, reclamos, carnés, transferencias, reinscripciones, etc. Otra vez la municipalidad presta todo, incluyendo su estadio, hasta que se llega al campeón y sub campeón de la provincia y van a la etapa regional.

Entre partido y partido de estas dos etapas los empresarios locales hacen aportes económicos para jalarse a este o a ese futbolista, pagando directamente y en la mano al futbolista. Aquí no importa la institución, importa el antojo del “mecenas” que decide para dónde va su plata y este quiere tener al “Chocolate” Gonzales quien cobra 2000 soles por mes. Así paga a 3 jugadores. Lo complicado es que no le importa todo el equipo, i la institución, el empresario se fija en sus tres “gallos de pelea”. Esta modalidad no tiene límites y es lo peligroso de la Copa Perú ya que fomenta la individualización del futbolista, además que lo convierte en “profesional” ya que cobra por jugar. ¿Qué pasa si se lesiona y tarda 3 meses para recuperarse, le seguirían pagando?

La idea original es que participen jugadores del barrio, del distrito y/o de la provincia, con el fin que los espectadores vayan a ver fútbol de familia, de amigos, de lugareños y todo de manera amateur o recreativo pero el hinchaje puede más y empiezan a pagar por jugadores, situación que deforma el objetivo del campeonato. La seguridad del espectáculo es otro problema que hay que cautelar. Ante el mal arbitraje por falta de educación y fortaleza emocional, la cultura peruana pasa por echar la culpa al resto, el equipo derrotado ya tiene preconcebido a un culpable y este es el árbitro. Para controlar estos partidos se necesita las garantías de la Policía Nacional ya que más de una vez se ha visto como barras iracundas “masacran” a la terna arbitral con puñetes y patadas sin medir las consecuencias ya que el alcohol y las drogas también están presente en el público. Hay historias alucinantes de partidos de Copa Perú, como aquel donde un equipo necesitaba de 5 goles para clasificar y el árbitro cobró 6 penales a su favor. Jugadores que “arreglan” con el equipo rival para echarse. Otros se “venden” y se hacen expulsar y todos actos de deshonestidad por plata, sin valorar su oficio ni mucho menos el prestigio de buen jugador y ejemplo de muchos otros y sobre todo de niños de la localidad. En resumen, amateur es sinónimo de “chicha” en lo que ha fútbol supone.

Conocida es la anécdota de la “Pepa” Baldessari cuando entrenaba a un equipo de la sierra del norte cuando vio que la deshonestidad le quitaba la clasificación, lo que hizo notar en la televisión abierta, pero todo siguió igual. Otro de los factores relevantes es la taquilla. La liga cobra como organizador y el dueño de fecha administra el recinto y recoge la plata. Los jugadores van a buscar esa taquilla y junto con sus familias conminan a los dirigentes que les paguen ahí, en el mismo estadio o fuera de este, sin orden ni bancarización. Este es un problema que tiene años aceptado por el stablichment ya que no hay formalidad puesto que varios agentes del fútbol “ganan” así. La Federación Peruana de Fútbol (FPF) conoce del problema, pero no olvidemos que sus bases están conformadas por 25 representantes de los departamentos y tienen popularidad gracias a esta forma de organización, aceptada por dirigentes, entrenadores, futbolistas, cuerpo técnico, padres de familia, familias, trabajadores y comerciantes de todo tipo. Si todos están cómodos, ¿por qué cambiarlo?

El futbolista de Copa Perú fue formado para ser profesional, pero la argolla no los dejó llegar a la Liga 1 y Liga 2. Conozco jugadores que estuvieron en selecciones nacionales de menores y equipos de reserva, y pasados los años no tuvieron el compromiso profesional en su conducta y no se cuidaron en su alimentación chatarra, gaseosas, galletas, snacks, y por supuesto el alcohol, elemento nocivo para actividades de alta exigencia cardiovascular, tabaco y la mala noche. Jugadores que empiezan a tener familia y que se hacen de responsabilidades con propinas o salarios informales los que pueden durar mientras están en etapa de clasificación, pero cuando acabada esta ya no hay recursos. ¿A qué se dedican luego que su equipo es eliminado? ¿cuántos invirtieron en educarse? A la etapa nacional llegan 50 equipos, 2 de cada región. ¿Cuántos jugadores se quedaron en el camino y cuántos otros han ido migrando de equipos como refuerzos a los que iban clasificando? Cuántas transferencias, cuántos sueldos, cuántos pasajes, cuántos alojamientos, alimentación, medicinas, etc. La Copa Perú es un mundo inimaginable para muchos, por eso le llamo la “Copa Perú del Perú”. Hay equipos que empezaron en su etapa distrital y sin sede social ni cancha, ni socios salvo los nominales, es decir, los que aparecen en la escritura de constitución de la asociación civil, que pagan a sus jugadores 5 mil soles mensuales. ¿De dónde? Hay equipos que juegan a 18 horas de viaje en bus interdistrital ya que no hay otra forma de llegar a ese destino, pero es el Perú y ese equipo tiene derecho. En esa industria hay árbitros, jueces de línea, veedores y oficiales del partido que verifican las condiciones del partido en lo que a las bases supone y sobretodo la seguridad, pero por esta última, poco pueden hacer ya que esa forma de vida es básica. Los reclamos son constantes para pelear la clasificación a la finalísima.

(Escrito por: Dr. Marco La Jara)

Comentarios

Seguir leyendo
También te puede interesar...

Más en Deportes

Traductor

Tendencia

Facebook

To Top